Que duro es ser un marcapáginas

Imagínate por un momento que eres un separador de libros. Yo me imagino el que uso desde hace años, uno metálico y con una pestaña que se engancha en la parte superior de las hojas; pero cada uno que se imagine el suyo. Piensa por un momento que estás a punto de empezar un libro, pero que sólo puedes leer dos páginas cada noche, y nunca el final. Imagina que pasas cada 15 días de un libro a otro, y siempre con el mismo esquema de lectura, dos páginas diferentes cada vez. Hay noches que no lees nada nuevo, otras noches saltas 100 páginas de golpe, y otras te quedas esperando un nuevo destino en la soledad de la mesita.
Tu vida sería una vida de fragmentos incompletos, de historias a medio hacer, de personajes fugaces que pasan sin llegar a aportar nada nuevo en ti. Una vida entrecortada, incompleta, hecha de retales en diferentes estilos e idiomas. Como la vida de un peregrino constante, que viaja en tren de madrugada y llega a ciudades que desconoce, donde no sabe adonde ir, que hablar, que pensar. La vida de una persona a la que le vendan los ojos, le tapan los oídos, y le atan las manos; y sólo le dejan sentir una hora al día.
Una vida que acaba cuando te quedas enganchado en un libro olvidado en alguna estantería. O cuando te caes sin remedio en un vagón de cercanías, aplastado entre las masas y compartiendo tus últimas líneas con una colilla y un billete usado. Y para tu epitafio queda: “Una vida que empezaba cada día con una aventura diferente, pero que nunca pudo completar aventura alguna”.
Magnífica reflexión encontrada por ahí. Para los que como yo,cambiamos continuamente de marcapáginas, sus aventuras seguro que son dignas de contarlas en otro libro…
Sobre esta entrada
Estás leyendo “Que duro es ser un marcapáginas,” una entrada de De libros
- Publicada:
- 04.30.08 / 4pm
- Categoría:
- conocer, curiosidades, leer, libro
« « Amsterdam Capital Mundial del Libro | Mar de libros » »


1 Comentario
Salta al formulario de comentarios | comments rss [?] | trackback uri [?]