La ¿aventura? de publicar un libro

Os invito a leer de un magnífico texto donde se desgrana, en cierta manera, las peripecias que debe sufrir un escritor nuevo o desconocido para poder publicar su texto y alguna que otra solución al problema.

…asumamos que el proceso de escribir -con tantas emociones, esfuerzos, sacrificios, cansancios y sinsabores implicados- ya ha terminado. Tenemos nuestro manuscrito entre las manos, la producción que nos ha costado tanto trabajo. ¡Enhorabuena! En ese preciso momento se presenta la gran pregunta:
“¿Y ahora, qué hago con esto?”.
Para ser leídos -objetivo perseguido por la gran mayoría de los que escribimos- es necesario multiplicar nuestro manuscrito por decenas, cientos o miles, y hacerlo llegar a las manos lectoras. Conscientes de que eso representa un buen negocio, nacieron las editoriales.
No, no pretendo aquí criticar a las casas editoras. Negocios son negocios, y éste es uno de los tantos que habitan en nuestro mundo (menos condenable que otros como el de la salud, la educación o el derecho). Lo que pretendo es describirles sucintamente la aventura de publicar un libro a través de una editorial.
Primer paso: localizar editoriales. Las hay internacionales, nacionales, regionales y locales, las hay grandes y pequeñas, famosas o desconocidas… El abanico es amplio: por ende, es menester buscar un primer criterio de selección entre tan amplia variedad de posibilidades.

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