Nuevos editores

Tienen entre 20 y 35 años. Vienen del mundo de la música, el modelaje, el periodismo, las lenguas extranjeras y el diseño, y un día decidieron concretar el sueño de los que aman las páginas que cuentan buenas historias y anhelan descubrir un best seller: ser editores.

Se los reconoce porque experimentan; son creativos; no le temen al desafío; mantienen dos trabajos; dicen que en las librerías no están los libros que quieren leer y se sumergen en blogs en busca de novedades, con la familiaridad con que los viejos editores se sumergían en manuscritos reescritos hasta el hartazgo. Y, sobre todo, se divierten con lo que hacen.

Estos editores subrayan que su misión “es expandir la joven narrativa contemporánea”. Dos de esas ediciones iniciales son la antología Hojas de Tamarisco y Toronto no, de Leonel Livchits. Con la mira puesta en hacer circular la producción literaria actual, este sello se nutre de los blogs como fuente de obras inéditas de autores jóvenes. Sus tiradas alcanzan a los 500 ejemplares.

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