¿Por que se dice cornudo?

cuerno

Definición de la R.A.E.

(Del lat. cornu).

1. m. Prolongación ósea cubierta por una capa epidérmica o por una vaina dura y consistente, que tienen algunos animales en la región frontal.

2. m. Protuberancia dura y puntiaguda que el rinoceronte tiene sobre la mandíbula superior.

3. m. antena (‖ de los animales articulados).

4. m. Instrumento musical de viento, de forma corva, generalmente de cuerno, que tiene el sonido como de trompa.

5. m. Materia que forma la capa exterior de las astas de las reses vacunas y que se emplea en la industria para hacer diversos objetos.

6. m. En algunas cosas, lado derecho o izquierdo.

7. m. Ala de un ejército o de una escuadra.

8. m. Cada una de las dos puntas que se ven en la Luna en cuarto creciente y cuarto menguante.

9. m. irón. Infidelidad matrimonial. U. m. en pl. Sufrir el cuerno. Llevar los cuernos. Poner los cuernos.
10. m. ant. Cada uno de los botoncillos que ponían al remate de la varilla en que se arrollaba el libro o volumen de los antiguos.

11. m. pl. Extremidades de algunas cosas que rematan en punta y tienen alguna semejanza con los cuernos.

Origen de la expresión

Pongamos dos opciones para poder elegir.

En la antigüedad en los países nórdicos los gobernadores de las comarcas, por su condición de tal, podían seleccionar a las mujeres con las que deseaban intimar, cuando esto se producía, la puerta de la casa donde se encontraba el gobernador con la mujer seleccionada, era adornada con los cuernos del alce, en señal de su presencia.
Si la mujer estaba casada, su marido mostraba felizmente a sus vecinos el adorno, lo que representaba un orgullo que el gobernador estuviese allí.
De esta costumbre salió la famosa frase: “Te pusieron los cuernos” o “Eres un cornudo”, en referencia a esta costumbre nórdica. (por cierto adoptada de manera muy juiciosa por Latinoamérica)

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¿por qué los engañados son cornudos y no rabudos, peludos o dentones? Porque, por lo visto, poner los cuernos deriva del viejo símbolo del buey, ese viejo animal castrado, que se somete paciente al trabajo que le impone su amo. De ahí, que los maridos o esposas infieles, le pongan los cuernos a su pareja. Esta expresión empezó a usarse en España hace cuatro siglos, pero pronto se extendió al resto de Occidente. Hoy no hay nadie en este planeta que no sepa qué quieren decirle si le señalan con los dedos abiertos a modo de cuernos.

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